Malaria

 

Cada año se diagnostican clínicamente unos 200 millones de casos de malaria, enfermedad de la que mueren hasta 3000 personas cada día solo en el África subsahariana. Hemos desarrollado una técnica nuclear inocua para el medio ambiente que permite controlar las principales plagas de insectos y que también puede aplicarse en el caso de los mosquitos y las enfermedades que estos transmiten.

Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraer la malaria, problema que se agrava aún más con la globalización y el cambio climático.

Si bien los métodos tradicionales para controlar los mosquitos mediante insecticidas, como las mosquiteras y los repelentes, son eficaces en ciertas condiciones, la resistencia a los insecticidas es cada vez mayor y los científicos no dejan de buscar nuevas formas de hacer frente a las plagas transmisoras de estas enfermedades.

El OIEA, junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha desarrollado la técnica de los insectos estériles, una técnica nuclear eficiente, inocua para el medio ambiente y que no genera residuos, que se utiliza eficazmente contra las principales plagas de insectos y que también parece ser prometedora para luchar con eficacia contra los mosquitos transmisores de la malaria y otras enfermedades.  Muchas regiones utilizan ya este método para controlar la propagación de otras plagas que pueden tener consecuencias para la salud, como la enfermedad del sueño que es transmitida por la mosca tsetsé.

La técnica consiste en utilizar la radiación para esterilizar a los insectos macho de modo que no tengan crías cuando se apareen con las hembras. Con el tiempo, esto se traduce en una reducción gradual de la población de insectos. Más de 20 países de todo el mundo aplican esta técnica que da muy buenos resultados sobre todo en zonas con poblaciones de insectos aisladas, a donde no pueden llegar las hembras fértiles de otras regiones vecinas para restablecer las poblaciones de insectos.

No obstante, la técnica de los insectos estériles aún no se ha empleado a gran escala contra los mosquitos transmisores de la malaria debido, en parte, a dificultades técnicas como las relacionadas con la suelta de mosquitos macho estériles y con la falta de sistemas eficaces de captura. Colaboramos con nuestros asociados, entre ellos el Banco Islámico de Desarrollo, para llevar a cabo estudios de viabilidad a fin de averiguar si esta técnica puede utilizarse como táctica de control en la gestión integrada zonal del mosquito.

Asimismo, hemos facilitado a Sudáfrica y el Sudán los equipos y las tecnologías necesarios para la cría en masa de mosquitos y hemos capacitado a entomólogos de varios Estados Miembros.

Además de la técnica de los insectos estériles, la transferencia de tecnología, la creación de capacidad y la sensibilización pública son factores fundamentales de la estrategia conjunta del OIEA y la FAO para el control de las plagas de insectos. Ambos trabajamos con nuestros Estados Miembros para fomentar el uso de las técnicas nucleares en la lucha contra las plagas de insectos y, en última instancia, para hacer frente a los problemas de salud que surgen cuando las personas se infectan a través de las picaduras de mosquito.

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