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Nuevo plan maestro estratégico para coordinar las actividades de rehabilitación de los antiguos emplazamientos de producción de uranio en Asia Central

Artículo del Boletín del OIEA
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Colas de uranio en el emplazamiento de extracción de Mailuu-Suu, en Kirguistán, antes y después de la rehabilitación. En el Plan Maestro Estratégico, recientemente aprobado, se precisan las medidas de rehabilitación que se emprenderán en siete antiguos emplazamientos de extracción de uranio de la región. (Fotografía: Comisión Europea (izq.), OIEA (dcha.))

En mayo de 2018 se publicó un Plan Maestro Estratégico cuya finalidad es ayudar a acelerar los esfuerzos de rehabilitación de antiguas minas de uranio en Asia Central. Si se dispone de la financiación necesaria, los emplazamientos de máxima prioridad pueden rehabilitarse en unos pocos años.

Con el nuevo plan, diseñado bajo el liderazgo del OIEA en colaboración con expertos de la región y organizaciones internacionales, se crea un marco para la realización de actividades de rehabilitación de forma oportuna, coordinada, efectiva en relación con los costos y sostenible. Sobre la base de evaluaciones del impacto ambiental y estudios de viabilidad financiados por la Unión Europea y de estudios realizados por el organismo nacional de energía de Rusia, Rosatom, en el plan se determinan puntos críticos y prioridades de rehabilitación en la región. En él figuran asimismo evaluaciones de riesgos y estimaciones de los costos.

Los antiguos emplazamientos de extracción de uranio están situados en la zona del valle del Ferganá, una de las zonas más fértiles y densamente pobladas de Asia Central, donde habitan 14 millones de personas. Su río Syr Darya es uno de los principales de la región. Entre los objetivos de los proyectos que se destacan en el Plan Maestro Estratégico figura la promoción de la cooperación regional y una contribución a una mayor estabilidad y seguridad en la región.

En el documento se identifican como máxima prioridad de rehabilitación siete antiguos emplazamientos de producción de uranio en Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán (véase el mapa). Todavía se necesitan alrededor de 130 millones de euros para financiar la rehabilitación, además de los 30 millones de euros ya recaudados. La Comisión Europea prevé celebrar una conferencia de alto nivel sobre promesas de contribuciones para finales de 2018 para conseguir contribuciones destinadas a la cuenta para la rehabilitación ambiental de Asia Central. Esta cuenta, gestionada por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, se utilizará para financiar las actividades de rehabilitación de los siete emplazamientos.

Ya se han llevado a cabo algunas actividades de rehabilitación a escala local y regional pero, debido a la limitación de recursos, se han centrado en contener la contaminación en lugar de eliminarla. En otros emplazamientos de la región se han puesto en marcha actividades preliminares de rehabilitación supervisadas por Rosatom.

“El plan constituirá una hoja de ruta que permitirá hacer el mejor uso posible de los limitados recursos disponibles para la rehabilitación a escala nacional, regional e internacional, para lo cual vinculará estas actividades con objetivos declarados y acordados de forma explícita”, afirma Michelle Roberts, especialista en seguridad de los desechos en el OIEA a cargo del programa.

El plan se revisará, revaluará y actualizará periódicamente a fin de plasmar con precisión los avances y las prioridades del programa, aclara.

El legado de las actividades de extracción

Los emplazamientos de extracción de uranio se construyeron a mediados de la década de 1940, un momento en que existían pocas disposiciones en materia de reglamentación para la eventual gestión del final de la vida útil. Tras varias décadas en uso, los emplazamientos se cerraron en el decenio de 1990. Estas minas, y la infraestructura para el procesamiento de uranio en los emplazamientos, todavía contienen residuos de contaminantes químicos radiactivos y altamente tóxicos.

Los niveles medios de dosis gamma en los emplazamientos oscilan entre 0,30 y 4,0 microsieverts por hora, lo que equivale a una exposición de entre media hora y cuatro horas de radiación de fondo natural global media. No obstante, una serie de factores podrían provocar la acumulación o dispersión de la contaminación.

“Situados en una región de actividad sísmica propensa a terremotos, desprendimientos e inundaciones, seguirá habiendo riesgo de emisiones de material contaminado a los ríos hasta que los emplazamientos hayan sido rehabilitados”, explica Baigabyl Tolongutov, Director del Centro para la Reglamentación Estatal de la Protección Medioambiental y la Seguridad Ecológica de Kirguistán.

Según el Sr. Tolongutov, una emisión de esa magnitud podría dar lugar a restricciones de larga duración en el uso del agua, lo que provocaría una importante escasez de agua con consecuencias para la salud de las personas y la economía. También podría afectar a la estabilidad y la seguridad de la región, especialmente en el caso de transporte transfronterizo de materiales radiactivos o tóxicos.

La resolución de las Naciones Unidas

En 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció en una resolución que era necesario un enfoque coordinado respecto de la rehabilitación y subrayó que era responsabilidad de la comunidad internacional impedir la amenaza radiológica en Asia Central. Gestionar el problema de las antiguas minas de uranio es también fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, subraya el Sr. Tolongutov. “El programa de rehabilitación contribuirá al desarrollo socioeconómico a largo plazo mediante la ampliación de competencias y el aumento del empleo”.

El plan ha sido elaborado por la Secretaría del Grupo de Coordinación para Antiguos Emplazamientos de Producción de Uranio del OIEA, cofinanciado por la Unión Europea.

Este artículo se publicó en el Boletín del OIEA de junio de 2018, titulado Uranio: De la prospección a la rehabilitación.

 

Última actualización: 30/11/2018

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