Transcripts of Interviews

Es el momento de fortalecer el régimen de no proliferación nuclear

por Yukiya Amano*

OpEd, "La Nación", 25 March 2010

(See Related Story, 26 March 2010 | Read article in "La Nación", in Spanish).

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En mayo se reunirán en Nueva York representantes de 189 países, entre ellos la Argentina, en ocasión de la Conferencia de examen del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP). El TNP es un acuerdo histórico cuyo objetivo es prevenir la propagación de las armas nucleares, fomentar la cooperación en la utilización pacífica de la energía nuclear y promover el objetivo del desarme nuclear.

Vivimos en una época en la que es probable que el uso global de la energía nuclear con fines pacíficos se incremente significativamente. Paralelamente, el mundo también se enfrenta a un riesgo creciente de propagación de las armas nucleares. Por consiguiente, es muy importante que la Conferencia de examen del TNP consiga fortalecer el régimen mundial de no proliferación.

América Latina tiene mucho que enseñar al resto del mundo en esta materia. Los 33 países de América Latina y el Caribe forman parte del Tratado de Tlatelolco, que estableció la primera zona libre de armas nucleares del mundo en una región densamente poblada incluso antes de la entrada en vigor del TNP. En este Tratado, que ya lleva cuarenta años en vigor, se inspiraron cuatro tratados similares en áfrica, Asia Central, el sudeste de Asia y el Pacífico Sur. Casi dos tercios de los países del mundo pertenecen ahora a zonas libres de armas nucleares.

América Latina ha marcado el rumbo y ha mantenido esta posición tras años de trabajosas negociaciones. En 1991, la Argentina y el Brasil superaron un legado de mutua desconfianza al acordar el uso exclusivamente pacífico de la energía nuclear. Para ello crearon un organismo conjunto, la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC), a fin de cooperar con el OIEA en la verificación de que los materiales nucleares en poder de ambos países no se desvíen hacia la fabricación de armas nucleares. No es exagerado decir que eso ayudó de manera decisiva a prevenir la carrera de armas nucleares en América Latina.

Lamentablemente, nos enfrentamos con inquietantes desafíos en materia de no proliferación en otras partes del mundo.

En el caso del Irán, desde hace ya varios anos, si bien continua verificando la no desviación del material declarado, el OIEA no puede confirmar que todo el material nuclear presente en ese país sea utilizado con fines pacíficos porque el Irán no ha cooperado con el Organismo en la medida necesaria. El programa nuclear de Corea del Norte sigue generando gran preocupación en la comunidad internacional. La falta de cooperación de Siria desde junio de 2008 ha impedido que el OIEA pueda determinar en forma fehaciente si la instalación destruida en un ataque por Israel albergaba un reactor nuclear.

Frente a esta situación, se plantea el interrogante de que hacer en el plano concreto para fortalecer las medidas internacionales de no proliferación.

El primer paso debe ser que todos los Estados partes en el TNP pongan en vigor y apliquen plenamente acuerdos de salvaguardias amplias con el OIEA para que nuestros inspectores puedan verificar que todos los materiales nucleares declarados en su poder se utilizan exclusivamente con fines pacíficos. Veintidós países todavía no cuentan con acuerdos de salvaguardias.

En segundo lugar, exhorto a todos los países a concluir y aplicar el denominado protocolo adicional a sus acuerdos de salvaguardias amplias con el Organismo. Este instrumento, que se introdujo tras la guerra de Iraq, mejora considerablemente la capacidad de verificación del OIEA al proporcionarnos mayor acceso a la información y los emplazamientos de las instalaciones nucleares relevantes. A traves de este instrumento, podemos ofrecer garantías creíbles no solo de que el material nuclear declarado no se desvía a fines militares sino también de que no existen materiales y actividades nucleares no declarados.

Actualmente existen ya protocolos adicionales en vigor en 95 Estados. Confío en que otros países sigan este ejemplo.

En tercer lugar, todos los países deben fortalecer la seguridad de los materiales nucleares y radiactivos para garantizar que no caigan en manos de terroristas. El OIEA mantiene una base de datos de casos de tráfico ilícito, o de intento de tráfico, de esos materiales que indica que todavía hay demasiadas fallas de seguridad en el mundo. Dentro de unos días asistiré a una Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, auspiciada por el Presidente Obama, a la que también asistirán la Presidenta Cristina Kirchner y otros 40 Jefes de Estado y de Gobierno. Confío en que la Cumbre generará el impulso adicional necesario para reforzar la seguridad nuclear.

Por último, para lograr todo esto es preciso fortalecer al propio OIEA. El Organismo debería recibir recursos suficientes para poder cumplir de forma adecuada sus responsabilidades de salvaguardias, particularmente utilizando con mayor frecuencia y eficiencia las tecnología mas avanzadas. El Organismo ha encarado una importante modernización de sus propios laboratorios en Austria, incluyendo tecnologias y equipos que nos permiten el análisis fidedigno aun de las mas minúsculas partículas de material recogidas por nuestros inspectores nucleares.

Me siento orgulloso de los conocimientos técnicos, de la objetividad y de la imparcialidad del personal del Organismo. La alta calidad de nuestros informes es ampliamente reconocida. El OIEA no especula, informa sobre la base de hechos y emite opiniones objetivas basadas en esos hechos.

Sin embargo, es limitado lo que el Organismo puede hacer por si solo para hacer frente a las crecientes inquietudes internacionales sobre la posible propagación de las armas nucleares. El OIEA no es un cuerpo de policía mundial en el ámbito nuclear que puede imponer su presencia en los países o en las instalaciones nucleares. No es asi como funciona y se aplica el derecho internacional.

Por otra parte, tenemos que confiar en que los países cumplan fielmente con sus compromisos internacionales y cooperen proactivamente con nosotros. Las Naciones Unidas son la instancia apropiada para tratar las cuestiones que superan el ámbito y la competencia del OIEA. Algunos mecanismos ad hoc, como las conversaciones entre seis partes- en el caso de Corea del Norte - y el marco P5+1 - en el caso del Irán- también desempeñan una valiosa función.

Traigo a la Argentina un mensaje de gratitud y reconocimiento por el valioso apoyo que este país siempre ha dado al Organismo y al régimen de no proliferación.

Como nacional del Japón, el único país que ha experimentado todo el horror de las explosiones nucleares en su territorio, soy un vehemente opositor de las armas nucleares. El poder destructivo de estas armas supera nuestra imaginación. Tengo la viva esperanza de que la Conferencia de examen del TNP en mayo proximo pueda generar un progreso tangible tanto en el ambito del desarme como en el de la no proliferación nuclear y contribuya de esta manera a hacer del mundo un lugar más seguro para todos.


* Yukiya Amano es el Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica. Este artículo refleja su opinión personal.

Responsible/Contact: Division of Public Information | Last update: 21 January 2011