Aguas limpias de color azul cielo

Published Date: 4 May 2009

© IAEA Puerto Cortés es el principal puertode Honduras en el Caribe. Es además uno de los puertos más importantes de América Central, en el que atracan regularmente barcos mercantes y de crucero, buques cisterna y naves de otros tipos. La Oficina para el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha informado de la existencia de niveles elevados de contaminación en varias zonas de la región del Caribe, entre ellas Puerto Cortés (Honduras). En 2007, el OIEA puso en marcha un proyecto regional sobre utilización de técnicas nucleares para abordar los problemas de gestión de las zonas costeras en la Región del Caribe. Participan en él 12 países: Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Venezuela. España y los Laboratorios para el Medio Ambiente Marino de Mónaco (IAEA-MEL) del OIEA prestan apoyo científico y programático. Con la toma de muestras en el mar durante dos semanas en febrero de 2009, Honduras pasó a ser el noveno país del Caribe que proporciona muestras testigo de sedimentos para su análisis en el marco del proyecto. Se han previsto realizar a continuación misiones de toma de muestras en Costa Rica, Guatemala y Panamá. Científicos de los Laboratorios para el Medio Ambiente Marino en Mónaco (OIEA-MEL) del OIEA prestan apoyo científico y programático al proyecto del Caribe, enseñando a las contrapartes a utilizar técnicas nucleares para analizar muestras tomadas sobre el terreno. Como otros expertos regionales que participan en el proyecto, Miguel Gómez Batista (Cuba) recibió capacitación en técnicas de laboratorio en los OIEA-MEL en Mónaco. En el trabajo de toma de muestras testigo en Honduras, un equipo de científicos del Centro de Estudios y Control de Contaminantes (CESSCO) del país fue guiado por el experto regional Miguel Gómez Batista (Cuba), que les enseñó los procedimientos correctos para recoger muestras superficiales y de sedimentos. La Fuerza Naval hondureña prestó apoyo táctico y logístico al equipo del CESSCO durante el ejercicio. En Honduras, lo mismo que en otros países del Caribe, la cooperación entre organismos oficiales ha sido un factor esencial en muchas de las misiones realizadas hasta ahora con excelentes resultados. Antes de comenzar el muestreo había que trazar las ubicaciones precisas de las zonas en que se llevaría a cabo. Trabajando conforme al principio de que "la calidad de los resultados no es mayor que la calidad de las muestras tomadas", el equipo tenía que asegurarse de que la misión se ejecutaba según los planes. El equipo discute la estrategia del día bajo la atenta mirada del capitán del buque de la Fuerza Naval. Los miembros del equipo escuchan las instrucciones para desplegar correctamente un instrumento de toma de muestras de sedimentos superficiales. Las muestras de sedimentos superficiales son empacadas inmediatamente y etiquetadas para facilitar su análisis. Las muestras serán procesadas y preparadas ulteriormente en el laboratorio del CESSCO de San Pedro Sula antes de ser enviadas a los laboratorios para su análisis. Para tomar las muestras hubo que surcar las aguas de Puerto Cortés en busca de las zonas seleccionadas de antemano. Se utilizan sacatestigos para extraer cilindros verticales de sedimentos del lecho del mar. Lastrados con dos aros de metal en un extremo, los sacatestigos pueden pesar más de 40 kilos a plena carga de agua y sedimentos y hace falta un equipo robusto para extraerlos si no se dispone de otro medio mecánico para hacerlo. Los científicos controlan primero que la cantidad y la calidad de las muestras reunidas sean las apropiadas para los ensayos de laboratorio; si los sedimentos presentan perturbaciones, se devuelven y se empieza de nuevo el proceso. Cuando se ha determinado que las muestras de sedimentos son de buena calidad, empieza el proceso de retirada del sacatestigos del cilindro de plástico. El trabajo en equipo es esencial en la toma de muestras testigo de sedimentos; es un proceso en el que tienen que colaborar muchas personas realizando diferentes tareas. Todo el equipo sobre el terreno - de los científicos a los marineros - posa con las muestras testigo de sedimentos al final de un día de duros esfuerzos. El buque de la Fuerza Naval hondureña regresa a puerto al final de un día en el que se ha trabajado sin descanso recogiendo muestras de sedimentos a lo largo de las costas de Puerto Cortés (Honduras). En el laboratorio del CESSCO en San Pedro Sula, Miguel Gómez Batista explica la manera apropiada de cortar en secciones las muestras de sedimentos del testigo vertical. La preparación de las muestras para su análisis es un proceso complejo que consta de diversas tareas. En la fotografía, el Dr. Dennys Canales Cruz, director del equipo del proyecto de Honduras, retira cuidadosamente una sección de la muestra de sedimentos del testigo vertical. La Dra. Karhen Rodríguez Waleska, directora del laboratorio del CESSCO en San Pedro Sula, pesa luego las muestras de sedimentos. A continuación, otros miembros del equipo etiquetan y codifican cada muestra de sedimento en función de su color, textura, olor, etc. Más tarde se secarán las muestras, a temperatura controlada, en una estufa antes de enviarlas a los laboratorios participantes que las analizarán atendiendo a diversos parámetros. Las muestras se miden y analizan para averiguar si hay en ellas determinados elementos importantes para el proyecto, como plomo-210, cesio-137, metales pesados, hidrocarburos y plaguicidas, que son los tipos de contaminantes que se encuentran habitualmente en las regiones costeras. Proporcionando una importante donación de equipo a laboratorios de los países participantes del Caribe, el OIEA ha ayudado a mejorar la capacidad técnica y analítica de la región en lo relativo a la utilización de técnicas nucleares para estudiar la contaminación de las costas. El proyecto relativo a la contaminación de la región costera del Caribe, cuyo código es RLA/7/012, ha creado una red de personas de talento, instituciones y laboratorios en la región que comparten activamente información, recursos y capacidades. "A decir verdad, es una red que ya está funcionando", según el Dr. Joan-Albert Sánchez-Cabeza, de OIEA-MEL. "Quince o dieciséis laboratorios colaboran permanentemente entre ellos, remitiéndose muestras y reuniéndose. Es realmente un proyecto muy exitoso", dijo. "Los resultados del proyecto serán importantes para las personas encargadas de adoptar decisiones en la región", dice la Dra. Jane Gerardo-Abaya, que administra el proyecto RLA/7/012 en la División de América Latina del Departamento de Cooperación Técnica del OIEA. "Por eso tenemos que llegar a todas ellas a través de los cauces regionales existentes. Si esos grupos no conocen los resultados del proyecto, cuál es la situación y las capacidades de la región gracias al proyecto, no se obtendrá ninguna repercusión", dijo.